me doy cuenta, mirando las hojas de papel blanco, que de la emoción no confesada de un niño nació mi reflexión de adulto y de proyectista: hoy empiezo, como si fuera la primera vez y estudiando aún mi proyecto de entonces, formado esencialmente de luz que inicia de día y reinicia de noche, buscando la luz verdadera.
buscar, crear la luz verdadera, nueva cada vez, distinta para cada nuevo proyecto que es reto y porqué no, posibilidad de la imposibilidad.
¡es posible, creedme, posible!!
[...sigue...]